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Instalaciones monofásicas y trifásicas

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Instalaciones monofásicas y trifásicas

Puede que, en algún momento de tu vida, hayas mirado detenidamente y hayas visto el término trifásico o monofásico. También es probable, que cuando has mirado la potencia contratada, te hayan salido cifras raras. En muchas ocasiones desconocemos qué tipo de instalación tenemos en nuestra vivienda, si es monofásica o trifásica, y qué potencia contratada tenemos dentro de este tipo de instalaciones.

Mediante este artículo vamos a proporcionarte toda la información que necesitas sobre las instalaciones monofásicas y trifásicas y cómo podemos ahorrar en la factura de electricidad en este sentido.

¿Cómo puedo qué tipo de instalación tengo?

Antes de 2018, el tipo de instalación determinaba qué potencia tener y qué tipo de tarifa de electricidad. Tras la aprobación del Real Decreto-ley 15/2018, la situación cambió. En la actualidad, para elegir una tarifa da igual si es trifásico y monofásico, aunque siempre hay que tener potencias normalizadas.

Para  saber qué tipo de instalación tengo, tenemos varias opciones. Una de ellas es mirar el ICP, dispositivo que se encuentra en el cuadro de luces. Dentro del cuadro de luces, si tienes una instalación monofásica, verás que,en el cuadro eléctrico de tu vivienda, los dispositivos son dobles. Por el contrario, si los interruptores del cuadro eléctrico son triples, será trifásica.

Otra de las opciones para saber qué tipo de instalación tenemos, es mirarlo en la factura. Donde pone datos del contrato o datos del suministro y debe aparecer los datos de la potencia. En este apartado, al ver la potencia contratada, se puede saber si es monofásica o trifásica, pues siguen una serie de baremos que veremos más adelante.

La tercera opción sería mirar el Certificado de Instalación Eléctrica, donde aparece el tipo de instalación y la potencia máxima contratable.

Instalación monofásica

Este tipo de instalaciones poseen única fase y corriente alterna, que va de 220 a 230 voltios. Suelen ser más habituales en viviendas, puesto que interesa que la corriente vaya por una sola fase.

Pueden tener dos o tres cables:

  • Bipolares: un cable marrón que es la fase por la que circula la corriente eléctrica, y un cable azul que es el neutro.
  • Tripolares: los mismos que el anterior y, además, un tercer cable amarillo-verde de tierra. La tierra, o toma de tierra, tiene como función proteger tus aparatos eléctricos de posibles sobre-tensiones.

Características

  • Suele ser el tipo elegido a nivel de vivienda.
  • Sus tensiones se encuentran entre los 220 o 230 voltios. Las potencias se encuentran normalizadas y van en tramos de 1,15 kW (1,15, 2,3, 3,45, 4,6…)
  • Si se da un corte, toda la instalación se queda sin suministro.

Instalación trifásica

Este tipo posee tres fases y tres corrientes alternas con un voltaje de 380 voltios. Éste tipo es más común en comercios, naves industriales y fábricas. En ellas, la corriente va a circular por cada una de las fases.

Suelen ser tripolares, con tres cables de colores gris, marrón y negro, uno por fase.

            Características

  • Cuentan con tres fases y con tres corrientes alternas diferentes
  • Sus tensiones normalizadas están en 380 o 400 voltios. En este caso las potencias contratadas son más “extrañas” y dependen de los voltios.

¿Corriente monofásica o trifásica en una vivienda?

A nivel de vivienda, la mejor sería la instalación monofásica. Como se puede ver, el equivalente en potencias es mucho menor en monofásico, por lo que gastaríamos mucho menos por la potencia contratada, con el consiguiente ahorro económico.

Las instalaciones trifásicas dividen el total de la potencia en tres, y a cada fase el llega un tercio. Éstos es bueno porque, si hay un corte, sólo se producirá en una fase. En las empresas, sufrir una pérdida en una fase no es tan malo como sufrirla en todo el suministro.

En relación al ahorro no se puede hablar de datos exactos ya que depende de qué potencia tuviéramos y cuál contratemos tras el cambio. Sin embargo, cuanta más potencia se tenga, más se paga en la factura, por lo que, si reducimos la potencia, siempre ahorraremos.

Cambio de instalación

La adaptación de una instalación trifásica para pasarla a monofásica requiere cambiar el cuadro eléctrico principal y el cableado de la instalación. Para poder hacer este cambio, es necesario contratar a una empresa profesional.

Además, una vez que nos hagan el cambio, deberán proporcionarnos un nuevo Certificado de Instalación Eléctrica, con las nuevas características.

Cuando tengamos hecha la modificación, deberemos hablar con la comercializadora para solicitar el cambio de potencia (nos solicitaron dicho certificado). Será la comercializadora la que se pondrá en contacto con la distribuidora, encargada de hacer el cambio “físico”. Nos llegaría una última factura con la anterior potencia y, a partir de ese momento, con la nueva potencia.